2 ago. 2008

Los suspiros del lago

Pues aqui esta un trabajo de la uni del año pasado. Y nunca mejor dicho "trabajo" porque anda que no me costo hacerlo. Tenia a mis padres y vecinos en el ajo para que me ayudaran ya que en dos dias la tenia que hacer. Acabe aparte de quemada por el sol, cansada. Mi vecino compro la escayola, mi madre y mi vecina calentaban la cera para hecharla dentro del molde y mi padre me ayudo a romper el molde y sacar la campana. Vamos un finde super liado. Pero el resultado gusto al profesor. Ademas cuando me pidio una explicacion para la clase de como lo habia hecho, el se quedo alucinado, porque no entendia como la podia haberla hecho como la hice. Pero es que yo soy asi y la hice todo lo contrario a como se debe hacer un molde. Pero mira hay esta.
Yo para hacer el trabajo me inspire en una leyenda Zamorana.
El trabajo era sobre objetos magicos-religiosos, para escultura.

LOS SUSPIROS DEL LAGO
Campanitas de san Juan
¡Campanitas de san Juan!¡campanitas locas que llenais de jubilo el valle y de ecos de romeria la montaña! Campanitas buenas de plata ¿Por qué llenais de ilusion esta mañana el corazon del mozo que despiert, y por que llenais de melancolia el corazon del viejo que recuerda?
Valdeabajo se ha vestido de gala como una novia. Es aquel pueblecito, prisionero en su bosque de abeto, que tiene como calabozolo mas hondo del valle pardisiaco de la cuenca sanabresa del tera. Para que no huya de su carcel sierra culebra le a puesto por todas partes los centinelas de sus tentáculos que sin querer han fromado una concha donde se espeja al sol la sombra pizarrosadel pueblo.
Valdeabajo rima durante todo el año su vida tranquila. Los cabreros buscan el pasto sabroso de las laderas, y los labradores aran y cultivan sus pañuelitos de centeno. Pero el dia de san Juan, valdeabajo echa sus campanas al vuelo. No hay romeria como su romeria ni hacia la parte gallega.
Muy de mañana comienzan a venir los forasteros. Se les ve bajar por los senderos escarpados de Vigo, de lubian y hasta de las alturas de la gudiña, o se les ve subir de galende, de prefacio, de la puebla y de los pueblecitos del valle. Vienen cantando y riendo, tricando la mocedad por peñascos y pizarrales, al son de la gaita gallega que trenzala red de cristal de sus notas saudosas y sentimentales.
Valdeabajo los recibe con algaraza, porque es pueblo mas amigo de la diversión que del trabajo. Y a la iglesia van todos donde entre luces y flores levanta un dedo amenazante su signe patrono. La misa es de tres curas, cantada por los mozos del lugar que no admiten gente extraña, a no ser un afilador de galende que es cosa nunca oida para el incarnatus. Al ofertorio las gaitas reunidas tocan la ronda sanabresa, y al azar una marcha real que suena a idilio y alegri. Predica las glorias del santo un cura joven que emboba a la gente, pintando a san Juan a orillas de un rio que tiene gran parecido con el tera.
Se sale tarde de la iglesia. La gente en grupos busca el abrigo de los arboles, donde en fogatas improvisadas se asan los tostones rollizo, se prepara el pulpo sabroso, o se frien las incomparables truchas sanabresas. Los pellejos de vino toresano se quedan escualidos a fuerza de caricias.
La tarde se va poniendo fria. Un airecillo gelido que baja de las nieves perpetuas hace temblar las hojas de los abetos. Se organiza el baile. Es un baile ancestral, primitivo, lleno de sabores idilicos. Las parejas saltan y brincan con agilidad de gamos que retozan. Las faldas volanderas de las mozas llenan de colores las piernas saltarinas. Las gaitastocan y tocan, hasta que se acaba el aire de sus odres vacios. Todo es animación, todo es jolgorio.
Solos hay silencio arriba: solo hay quietud y calma en el convento de san martin del castañar, patrono del valle. Los frailes salmodian sus rezos en el cor, y a ellos llegan lejanos los ecos de la romeria.
En un banco de las murallas que dominan al pueblo un viejo se sienta contemplando acaso con envidia el alegre espectáculo. Un fraile joven – tunica blanca, escapulario negro – viene a sentarse a su lado.
-¿viendo la romeria, señor ramon? Pregunta el fraile.
-viendo la romeria , contesta pausadamente el viejo. Mucho he bailado yo como ellos bailan ahora, pero ya les llegara su san martin. El joven de ahora no piensa que llegara a viejo, pena de la vida.
-¿y siempre a sido valdeabajo un pueblo alegre?
-le dire a ud., padre; siempre a sido un pueblo alegre, pero antes era ademas un pueblo cristiano: ahora…
- he oido decir a los padres que en efecto han dejado mucho que desear en conducta y costumbres.
- aquí vinieron de afuera a enseñarnos las malas y hacer que nos olvidaramos de la s buenas. No se que va a pasar. Vivimos entre odios, hostilidades y libertades malsanas. Nose si se cansara el señor de sufrirnos.
. la vejez es pesimista, señor ramon. Dios querra tener misericordia.
.hay algo para lo que no la tiene: la falta de caridad. Vino a hacernos hermanos y no sufre que seamos enemigos.
- en fin dijoel fraile levantandose;ahí le dejo, pues el relente se va aciendo insoportable, y hay que buscar el abrigo del convento.
-yo tambien me voy, que nada bueno profetiza este airecillo del norte.
El fraile se retiro al convento. La romeria se iba deshaciendo poco a poco y el viejo bajaba lentamente la cuesta mirando de vez en cuando a valdeabajo y diciendo como una plegaria:
-¿dios tenga misericordia! ¡dios tenga misericordia!
ES DE NOCHE
Es de noche. el viento se a encargado de confirmar la profecia del viejo medroso del monasterio. Aquel airecillo sutil que sacaba colores de manzana en las mejillas de las mocitas del baile, se ha convertido en tromba y huracán, que desfoga en el bosque sus iras. Las ramas de los arboles se mueven como brazos epileptico, y de los techos de las casas vuelan de vez en cuando las pizarras.
La gente se refugia en la cocina donde salta en chispas el tronco de los robles. Una puerta se abre sola o salta en astillas una ventana, como en noche de fantasmas. Un ruido de ametralladora se oye en la calle, como si las nubes bombardearan el pueblo.
-graniza, dice el señor ramon, arrimando su tajo a la lumbre.
- hace poco me asome al corral, y habia una cuarta de nieve sobre las tenadas, comento su mujer.
-ha tenido buena ocurrencia el bendito san Juan. Jamas vi en mi vida que nevara esta noche. Pero dios se venga de la frialdad del pueblo. Valdeabajo ya no es valdeabajo. Ni hay caridad ni hay projimo, ni hay temor de dios, ni hay nada.
Un trueno interrumpio al viejo, y todos se santiguaron, rezando el santa barbara bendita. El trueno hizo una hendidura en las nubes por donde asomo redonda y palida la cara de la luna.
A su luz se vio a un hombre que bajaba del sendero alto en aquella noche de infierno. Parecia peregrino que viniera de Compostela, pues llevababordon en la mano y conchas relucientes en la esclavina.
Como la nieve ha candadolos caminos, tantea con su baston las honduras, y pone pone el pie con miedo a rodar por cualquiera de aquellos precipicios. Devez en cuando una piedra le hace tropezar, y cae al suelo dejando en la nieve su silueta como en una tumba.
¿Quién es?¿porque se estremecen en el camino los lentiscos, y porque a cada paso que da se enciende en el cielo una estrella?
Tiritando de frio, llega al pueblo, y golpea con su mano helada el aldabon de una puerta.
-un caminante perdido, responde el peregrino dulcemente, que pide hospitalidad por esta noche.
-¡vaya en mal hora el importuni! Estamos rendidos de la romeria y quereis que nos levantemos para atenderos.
El peregrino bajo la cabeza, y siguió su camino. Tres veces cayo en aquellos callejones desiguales antes de llamar a otra puerta.
-¿Quién llama?, dijeron
-un caminante que se muere de hambre y de frio. Por el amor de dios dejadme entrar en vuestra casa.
-¿caminante? ¡pues a caminar, que es su oficio! Dejadnos dormir en paz que no esta para bromas la noche.
Asi iba llamando el peregrino por las casas del pueblo, y no encontro caridad, porque la caridad habia muerto en valdeabajo; la habian enterrado en el tapiz del baile de la romeria.
Al salir de aquella aldea sin entrañas, vio el caminate una casa de la que salia un humo negro que llevaba en sus entrañas unas chispas de luz. A la puerta de aquella casa, que era el horno del pueblo, una mozuelatemprana batia entre sus manos un cedazo de harina. Al ver al peregrino brillaron sus ojos de alegria, y cojiendole de la mano le dijo:
- entrad, entrad; no podeis caminar en una noche asi. Os daremos calor y pan del que estais tan necesitado.
El peregrino la miro y a la mozuela se le derritio como la nieve el corazon . con paso lento entro en la casa y se sento, buscando el calor en la boca del horno. El hornero le vio entrar con cara hosca y le dijo en voz alta:
-mas le valiera estar trabajando en su casa que andar comiendo de vago por los pueblos del camino.
El peregrino no contesto, y la mozuela se le cayo una lagrima de los ojos.
El hornero comenzo a batir la masa, mientras la hija avivaba la las retamas del fuego. Cuando la masa estuvo dispuesta, el peregrino cogio una pella diminuta de ella, y la arrojo al horno. El prodigio se obro en breves momentos. La pella crecia, se cubria con un color de oro, y del horno salio un oan reluciente y limpio.
¿Quién sois? Gritaba al hornero temblando, cayendo de rodillas.
-¿Quién sois? Clamaba la mozuela, besandose la tunica.
El peregrino se enderezo; tenia su frente majestad de rey, y tenia su ojos fulgor de taumaturgo.
Desde la puerta de la casa miro al pueblo que dormia, y dijo con voz de trueno:
-¿malhaya el pueblo que duerme cuando a sus puertas agoniza cristo! ¡malhaya el pueblo que no tiene en el alma compasión, y no se acuerda, cuando esta al calor, de los que mueren de frio! ¡los pueblos sin caridad no merecen vivir en la tierra que dejo el redentor empapada de sangre y de amor!
Dijo, y clavo con fuerza entre la nieve su bordon de peregrino. Primero fue un gargallo timido que brotaba del duelo, luego un abanico de agua que subia a las nubes. El agua iba cayendo como la losa de una sepultura sobre el pueblo descuidado y dormido.
-huye, huye, dijo el peregrino a la mozuela; tu sola mereces misericordia. Sube al monte para ser el unico testigo de mi venganza porque tuviste compasión del caminante perdido en la noche.
La joven comenzo a subir volviendo la vista atrás para ver al peregrino que la miraba. Cuando llego a la cima miro por ultima vez.
El peregrino habia desaparecido; lo que fue valdeabajo era tan solo un lago tranquilo.
OTRA VEZ LA ROMERIA
Otra vez la romeria… noche de san Juan en el lago mas maraviloso de España. Bajan los de Vigo, los de lubian, y hasta de las alturas de la gudiña, y suben de galende, de prefacio, de la puebla, y del los otros pueblecitos del valle.
Pero a la mocedad se le ha helado el cantar en los labios, y la gaita sanabresa llora al querer trenzar su red cristalina. Todos estan tristes. Todos recuerdan la noche en que a un peregrino se le nego la hospitalidad en el pueblo.
Las doce de la noche. Hay en la multitud un gran silencio y todos corren a arrodillarse en las orillas del lago. Cien oidos se pegan al mismo tiempoa las aguas quietas y tranquilas.
Entonces, como todos los años, se renueva el prodigio. Empieza a oirse en el fondo unos ruidos confusos que van siendo cada vez mas distinitos. Es el viento que silba la cancion de sus iras, es el crujido de los ramajes que se desploman al suelo. Un tamborilero de granizo y unos aullidos como de lobo en celo. Y de pronto todo calla. Las campanitas de san Juan doblan lentas, lentas como tocando a muerto.
Se oyen gemidos. Derraman lagrimas sin consuelo las gentes sanabresas. ¿no volvera la alegria de la romeria de san Juan a aquel valdeabajo que llora en el fondo?
Pero los monjes del castañar tienen el secreto. Cuando a la mañana siguiente se levantaron con el sol, y se encontraron con la maravilla del lago, quedaron atonitos, y luego fueron a la iglesia a pedir a dios piedad por el pobre pueblo sepultado.
Luego el abad recorrio el monte, y en una cueva olvidada se encontro a la mozuela del horno que vivia consagrada al recuerdodel dulce peregrino del cielo.
-era tan hermoso,padre abad, tenia unos ojos tan llenos de misericordia. Yo vivire aquí para el, como victima propiciatoria para la salvacion del pueblo. Porque habra un dia en que se salvara.
-¡se salvar! Me lo dijo el con su voz cautivadora. Un dia dos vaquitas blancas, que tengan tiernas ubres sin ordeñar, caeran al lago. Y aquel dia subiran trayendo entre sus cuernos las campanas de san Juan. El agua se ira secando poco a poco, y aparecera valdeabajo en medio de su bosque de abetos. Y otra vez vendran las gentes sanabresas, y otra vez tocara la gaita enardecida, y en medio del gozo de la romeria, en el pueblo resucitado y cristiano, tocaran otra vez locas, locas, las campanas de san Juan.

LECTOR
Lector si quieres convercerte de la verdad de esta historia, vete una noche de san Juan al lago de Sanabria. Y a las doce de la noche, si eres de corazon sencillo, y tienes el oido atento a la voz de las leyendas, escucharas asombrado, como yo mismo las escuche, los suspiros del lago.

1 comentario:

  1. Qué chulo, madre mía qué trabajo te debió de dar la campana!! la idea para el molde es genial! oye, qué estudias?? qué trabajos más divertidos te mandan, ja, ja, los míos no pasaban de leer un libro y similares :)

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Gracias por dejar que tus manitas escriban un comentario.
Sin vuestras palabras esto no seguiría adelante.
Besujis!!!